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¿Es posible reforestar una zona del tamaño de Uruguay?
14 diciembre, 2014

reforestar

 

Ocho países de América Latina -México, Perú, Guatemala, Colombia, Ecuador, Chile, Costa Rica y El Salvador- se comprometieron de manera conjunta a restaurar los suelos degradados de la región.

 

El objetivo es recuperar antes de 2020 unas 20 millones de hectáreas de tierras deterioradas, una superficie equivalente a la de Uruguay.

 

La iniciativa, que se concentra en la recuperación de terrenos públicos y privados, cuenta con el asesoramiento de instituciones científicas especializadas en el área forestal y con el financiamiento de cinco grupos de inversión que prometieron contribuir con US$365 millones para dar inicio a los trabajos de restauración de bosques.

 

¿Pero qué posibilidades tiene este proyecto, que lleva el nombre de Iniciativa 20×20, de llevarse a cabo y cuán eficaz es una propuesta como ésta para frenar el cambio climático?

 

Opiniones divididas

 

“Es una iniciativa muy ambiciosa y refuerza el acuerdo general en las negociaciones sobre clima que dice que los bosques y las tierras restauradas pueden ser una herramienta efectiva para combatir el cambio climático”, señala Navin Khadka, corresponsal de Medio Ambiente de la BBC y enviado especial a la cumbre.

 

Hay que recordar que cerca del 20% del total de las emisiones de gases con efecto invernadero son producto de la deforestación, y, esta región del mundo ha perdido cerca de 200 millones de hectáreas de bosque.

 

En teoría, “este puede ser un proyecto viable en cuanto a la efectividad de los bosques para absorber cantidades masivas de dióxido de carbono de la atmósfera”, dice Khadka, pero la clave está en cómo se pone en práctica.

 

“Si podrá implementarse o no es la pregunta que todos se están haciendo ahora en Lima”, explica Khadka.

 

“La cuestión no es sólo restaurar los bosques, sino también tomar decisiones sobre el futuro de la gente que vive en ellos, mientras se toma en cuenta al mismo tiempo los intereses comerciales, entre los que se incluyen la minería y la tala legal e ilegal”, añade.

 

Por otra parte, la iniciativa depende en gran medida de la inversión de empresas privadas. Esto puede representar una ventaja, pero también una desventaja.

 

“La opinión está dividida en torno a este tema”, dice Khadka. “Algunos creen que el sector privado es efectivo a la hora de aportar dinero y hacer que el proyecto marche, a diferencia del sector público”.

 

“Pero otros creen que esto es una aventura riesgosa, porque el sector privado espera un retorno de su inversión y, si algo va mal, abandonarán sin más a las comunidades y desaparecerán. Eso es algo que habrá que poner a prueba”.

 

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Fuente: www.bbc.co.uk

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